"Cuando no sabes cuáles son tus sueños, lo más importante es escucharse a uno mismo"



Daniel Molina, destacado periodista de El País






Daniel Molina Durango, egresado claretiano de la promoción 2008, es Comunicador social y periodista de la Universidad Autónoma. Si bien -como dice él- no fue el más destacado académicamente, se le recuerda en la institución por su dedicación y constancia, y por ser -sobre todas las cosas- un caballero. Siempre fue tímido, pero estaba donde tenía que estar y en lo que tenía que estar. Y como el que persevera alcanza, Daniel es hoy día un destacado periodista de prensa deportiva, en lo que se siente como pez en el agua. Agradecemos su colaboración con los muchachos de Diversificación en Periodismo.


DP: Daniel, ¿por qué comunicador social?
DM: Contrario a casi todos mis compañeros claretianos, no puede decirse que en el Colegio yo haya sido muy talentoso o un excelente estudiante. Ya cuando estaba por terminar el bachillerato, hice una especie de pausa emocional en mi vida y me pregunté: “¿Con qué sueño? ¿Para qué creo que soy bueno? ¿En qué área me puedo pulir?”. Entonces recordé que siempre me gustó la lectura y la escritura. De hecho, eran las actividades que más se me facilitaban. A eso le uní mi pasión por los deportes, especialmente el fútbol, y empecé a soñar con ser periodista con especialidad en la cobertura deportiva.

DP: ¿Qué estás haciendo en este momento?
DM: Actualmente soy reportero de la sección deportiva del Diario El País.

DP: ¿Qué proyectos tienes?
DM: Pues a mediano plazo tengo dos metas: la primera es pulir cada vez más mi escritura (créanme, no es un proceso fácil, lleva tiempo) y la segunda es entender un poco mejor todo este tema de las nuevas maneras digitales de hacer periodismo. Esta es una profesión que se reinventa constantemente.

DP: ¿Qué aprendizajes te ha ido dejando la vida?
DM: Varios. Yo creo que el primero es ser responsable con uno mismo. Me explico: vivimos en un mundo donde nos desenvolvemos entre muchas presiones, como el qué dirán o las expectativas que tu familia y tus amigos tienen en ti. En ese sentido, lo más importante es hacer una pausa en tu vida y escucharte a vos mismo, con calma, sobre qué es lo que realmente quieres y si estarás dispuesto a trabajar duro para lograrlo. Hacerse esas preguntas es algo vital.  Nada se puede conseguir en esta vida sin pasión y trabajo duro. Lo que sea que te guste, te le debes dedicar al 200 %.

DP: ¿Qué te dejó el Claret para tu vida?
DM: Siempre lo he dicho, el Claret es un Colegio que enseña los valores del hogar: el respeto, la tolerancia, la responsabilidad, la honestidad... Por eso uno siente que está como en casa cuando está allá. También me dejó grandes amigos, con los que hoy por hoy todavía tengo una bonita relación.  Y me dejó de los profesores las enseñanzas para la vida; es decir, esos que más que enseñarte números y letras, te dieron consejos importantes para tu crecimiento personal. Fueron muchos los docentes que tuve de ese estilo: Luis Enrique Araque (quien influyó en que me diera cuenta de en qué podía ser bueno), Jesús Éider, Margarita Valencia, Goberth Mantilla (que en paz descanse), Ruth Cárdenas... son demasiados.

DP: ¿Qué es lo que más extrañas del Claret?
DM: Lo que más extraño es la manera como se disfrutaba esa época con los buenos amigos. A ver, digamos que esos recuerdos de momentos divertidos con tus parceros hacen que se te pinte una sonrisa en el rostro. Sin duda, el tiempo del Colegio es el tiempo de crear lazos con personas que serán incondicionales y que no se van a olvidar de ti, ni tú de ellos.

DP: Algunas palabras para las nuevas generaciones de claretianos
DM: Que se la jueguen por lo que sueñan. Se los dice alguien como yo, que, en serio, nunca me he considerado como un genio o alguien superdotado o algo así. No se necesita ser un genio para cumplir con lo que sueñas. Lo más importante es tu pasión y tu determinación para hacer lo que te propones. El camino mío no ha sido fácil... Tuve momentos de duda, de depresión y de no saber para qué servía o en qué podía ser útil. Por eso les digo que lo más importante es escucharse a uno mismo; después de eso, todo se volverá más claro.  No sé qué me deparará al futuro, pero Gracias al Barba (Dios) puedo decir que un día me escuché y me propuse una meta, y hoy la estoy cumpliendo con cada amanecer. Y si yo pude, créanme, ¡ustedes también!

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